viernes, 29 de abril de 2011

Una primera Vez....

En este momento el  recuerdo más fuerte que tengo sobre mis inicios con la lectura son los cuentos infantiles como caperucita roja, los tres chanchitos, etc.; ya desde muy chica me gustaba que mi mama me lea un cuento antes de irme a dormir.
Muchas historias hermosas para leer, pero hay dos libros en particular que llamaron mi atención en la lectura, dos momentos bien separados, uno de mi niñez y otro de mi  adolescencia. El primero es el libro del “Rey León”, el cual primero había visto la película, pero como la historia de ese  pequeño león huérfano me había llamado tanto la atención, quería tener el libro para leerlo uno y otra vez; además era un libro con grandes dibujos que relataban la historia. Me llamaba la atención que esos dibujos no trataban cualquier momento de la película sino que se detenían en los momentos claves de la historia, como el nacimiento y presentación  de un leoncito heredero de un reinado. La muerte del padre, la envidia de su tío, la venganza de ese leoncito ya adulto; todos esos temas que para mi corta edad todavía no llegaba a comprender en su totalidad, no tenía mucha noción del significado de lo que era la muerte, la venganza; cosa que sin duda llamaron fuertemente mi atención, a tal punto de preguntarle a mis padres sobre su significado.
El otro libro el cual se me viene a la mente se sitúa en una época ya distante a la niñez, en realidad no tan distante, en el inicio de mi adolescencia. Esos años en los que se comienzan a dejar los juegos, las muñecas, para comenzar a ser una señorita, como decía mi mamá.  Recuerdo que en el colegio comienza a dictarse un programa de lectura en el cual todos los meses  debíamos leer un libro diferente. Leímos varios libros, varios escritores, pero hubo uno en particular que realmente me marco creo yo  de por vida, y creo que a varias personas también; no solo en cuanto a la lectura sino al modo de conocer nuestra historia y el modo de pensar. Se trata del “Informe Nunca más”, recuerdo que cuando lo vi por primera vez lo que más llamo mi atención fue la tapa, toda roja y la palabra   “DESAPARECIDOS” que si bien me habían contado lo que había sucedido durante la dictadura, no tenia real dimensión de cómo habían sucedido los hechos.
A  medida que iba leyendo los capítulos no podía creer lo que estaba leyendo, los testimonios de esas personas, no podía creer que todas esas barbaridades habían sucedido realmente, me parecía una realidad totalmente paralela. Hasta entonces no me habían interesado mucho los  sucesos de historia, pero luego de haber leído el libro he tratado de informarme cada vez más sobre las historias de los desaparecidos, y los sucesos de esa época nefasta de la dictadura.

Lo que soy...

Presentarme.  Decir quién soy, que es lo que quiero ser, que es lo que espero. Son todas cuestiones que podrían conformar una presentación sobre uno mismo, para que me conozcan un poquito  más. Pero como decirles quien soy, si todavía  estoy tratando de descubrir  que es lo que me define, tratando de acallar las voces que me dicen que tengo que ser de una determinada manera, que tengo que trabajar, estudiar y seguir una vida acorde a lo que desde chica me han inculcado mis padres. Para darle lugar a lo que realmente me apasiona, a lo que tengo ganas de ser realmente. Siempre imagino y sueño con que algún día finalmente pueda trabajar de lo que me apasiona, y logre estar en plenitud con las personas que quiero, creo ferviente mente que lo voy a lograr, que estoy en el camino correcto, pero todavía queda mucho camino por recorrer.
Como podrán ver, soy una persona muy apasionada, de mucho corazón y siempre me gusta ver el lado bueno de las cosas. Soy de esas personas que de  entre todo lo malo siempre trato de encontrarle su lado positivo y no quedarme solo con lo malo. Me gusta hacer muchas payasadas y tratar de disfrutar al máximo con mi familia y amigos. Alguien una vez me dijo que para encontrar  la felicidad no hacía falta toda una vida, que no había que buscarla en un determinado lugar, sino que la felicidad se puede  encontrar  en todos lados, solo hace falta poder verlos, encontrar  esos pequeños momentos de plena felicidad. Esas palabras me quedaron grabadas y son mi motor. Considero que por lo menos mi felicidad la puedo encontrar  todos los días, a pocos metros, no tengo que viajar, ni buscar; mi felicidad está en mi familia, en mis padres y mi hermana (si, ya lo sé un poco cursi), aunque  tengamos momentos difíciles, son muchos más los momentos de alegría y felicidad. Mi papá, un hombre grande, de campo, muy testarudo en algunas cosas pero sin lugar a dudas, el mejor papá. Mi mamá, una mujer  a la cual la vida la ha golpeado mucho, pero que  ha sabido levantar se y seguir adelante. Finalmente mi hermana mayor, con ella somos el agua y el aceite, tenemos gustos y formas de ser muy diferentes ; de chicas nos peleábamos mucho, pero siempre ha sido mi apoyo,  mi confesora, mi compinche de travesuras, salidas, risas, secretos; con lo cual a medida que fuimos creciendo todas esas diferencias se evaporaron.
Con respecto a la lectura desde muy chica me llamaron mucho la atención los libros, los cuentos, las fábulas,  desde sus gráficas hasta las historias.  He leído novelas y cuentos, pero por desgracia  no encontré  un libro el cual me llegara a  apasionar tanto como para convertirme en una ferviente lectora, con lo cual tuve que esperar hasta la adolescencia para volverme a encontrar con ese sentimiento de  curiosidad por los libros. El  leer,  no por  una tarea o un deber; sino el poder  entrar  en una librería no solo para leer los títulos de los libros, ver sus gráficas, ojear un par de páginas sin entender,  sino sentir esa curiosidad de saber de qué trata el libro, llevármelo a casa,  comenzar a leer unas primeras líneas para luego no poderme detener hasta llegar al final. Los libros que más me gustan no son las novelas o cuentos, sino las crónicas o investigaciones, es más, cuando era solo una niña ya había armado una especie de libro en donde a través de diccionarios y manuales investigaba  todo sobre  los dinosaurios, era algo que realmente me apasionaba, con lo cual transcribía lo que me resultaba más relevante.
En cuanto a la escritura, siempre me gusto escribir mucho, me pasaba horas y horas transcribiendo de algún libro las cosas que me gustaban. Por ese entonces Internet sólo era un sueño, había que sentarse en una biblioteca y escribir lo que se necesitara, en ésta época digital parecería que lo que estoy diciendo fuese hace miles de años.  Siempre tuve un gran afecto e interés por la escritura aunque soy consciente que me cuesta sentarme y dejarme llevar por la pluma, en este caso, por el teclado. Entonces pensé, si junto mi pasión por la escritura más el interés por los libros, me daría por resultado una carrera universitaria que tuviera que ver con lo social. A diferencia de muchos chicos, no estuve mucho tiempo deliberando cual era la carrera que me gustaría seguir, se lo debo a mi gran maestra del secundario la cual dictaba la materia de comunicación; en ella encontré el deseo de seguir estudiando periodismo. Fue así como decidí anotarme en la carrera de Ciencias de la comunicación, la cual ya estoy cursando mi tercer año de carrera, ya sea con idas y venidas, noches de desvelo, aunque se encuentre lejos de casa  nunca es un malestar porque cada materia, cada clase, es una nueva enseñanza, un nuevo conocimiento apasionante. Finalmente, me anote en taller por todo lo que mencione anteriormente, mi gran interés por la lectura y la escritura que resultan ser los pilares básicos  y de los más importantes, los cuales debo y deseo perfeccionar. Espero que al finalizar el año pueda cumplir con mi deseo