En este momento el recuerdo más fuerte que tengo sobre mis inicios con la lectura son los cuentos infantiles como caperucita roja, los tres chanchitos, etc.; ya desde muy chica me gustaba que mi mama me lea un cuento antes de irme a dormir.
Muchas historias hermosas para leer, pero hay dos libros en particular que llamaron mi atención en la lectura, dos momentos bien separados, uno de mi niñez y otro de mi adolescencia. El primero es el libro del “Rey León”, el cual primero había visto la película, pero como la historia de ese pequeño león huérfano me había llamado tanto la atención, quería tener el libro para leerlo uno y otra vez; además era un libro con grandes dibujos que relataban la historia. Me llamaba la atención que esos dibujos no trataban cualquier momento de la película sino que se detenían en los momentos claves de la historia, como el nacimiento y presentación de un leoncito heredero de un reinado. La muerte del padre, la envidia de su tío, la venganza de ese leoncito ya adulto; todos esos temas que para mi corta edad todavía no llegaba a comprender en su totalidad, no tenía mucha noción del significado de lo que era la muerte, la venganza; cosa que sin duda llamaron fuertemente mi atención, a tal punto de preguntarle a mis padres sobre su significado.
El otro libro el cual se me viene a la mente se sitúa en una época ya distante a la niñez, en realidad no tan distante, en el inicio de mi adolescencia. Esos años en los que se comienzan a dejar los juegos, las muñecas, para comenzar a ser una señorita, como decía mi mamá. Recuerdo que en el colegio comienza a dictarse un programa de lectura en el cual todos los meses debíamos leer un libro diferente. Leímos varios libros, varios escritores, pero hubo uno en particular que realmente me marco creo yo de por vida, y creo que a varias personas también; no solo en cuanto a la lectura sino al modo de conocer nuestra historia y el modo de pensar. Se trata del “Informe Nunca más”, recuerdo que cuando lo vi por primera vez lo que más llamo mi atención fue la tapa, toda roja y la palabra “DESAPARECIDOS” que si bien me habían contado lo que había sucedido durante la dictadura, no tenia real dimensión de cómo habían sucedido los hechos.
A medida que iba leyendo los capítulos no podía creer lo que estaba leyendo, los testimonios de esas personas, no podía creer que todas esas barbaridades habían sucedido realmente, me parecía una realidad totalmente paralela. Hasta entonces no me habían interesado mucho los sucesos de historia, pero luego de haber leído el libro he tratado de informarme cada vez más sobre las historias de los desaparecidos, y los sucesos de esa época nefasta de la dictadura.