El espacio cultural que elegimos fue el Club cultural Matienzo. No tardamos mucho en decidir el lugar, en realidad fue nuestra segunda opción, la primera era visitar la feria de arte ubicada en plaza Cortázar, ya que aprovecharíamos el fin de semana y nos parecía bastante interesante el lugar, pero el clima no estuvo de nuestro lado. Nos encontramos con un día totalmente gris, lluvioso y de mucho frio. En consecuencia, tuvimos que optar por la segunda opción que era el club Matienzo.
Viajando en el colectivo rumbo a encontrarme con mis compañeros, iba pensando en el nombre del lugar, trataba de imaginarme con lo que me encontraría en aquel lugar; ansiosa, imaginaba un lugar referido al arte, con exposiciones de pinturas, alguna charla, etc. Cuando finalmente llegamos, en principio se asemejaba a como lo había imaginado. Su entrada presentaba una fachada antigua, se trataba de una casa, similar como tantas otras. Lo único que la distinguía de las demás era el cartel en la entrada que decía el nombre del lugar. Cuando finalmente logramos entrar me di cuenta que nada de lo que había imaginado hasta ese momento se asemejaba a lo que estaba viendo, a lo que era el lugar. Imagine encontrarme con un lugar parecido a un museo, no sé porque, fue lo primero que vino a mi mente, pero me encontré con algo totalmente distinto a lo que había armado en mi mente. Apenas uno entra al lugar se encuentra con un ambiente muy under; se pueden observar unos cuadros muy llamativos, entre otros, y fotografías de personas, pero con el detalle particular de pequeños pedazos de cintas, los cuales tapaban sus ojos. Otra pintura que llamo mi atención, simplemente porque no lo entendí, y la cual me daba escalofríos, era el dibujo de un conejo con cuerpo de hombre que parecía enojado y a lo lejos, en la misma pintura, un cuadro con la imagen de lo que parecía el rostro de un hombre. Tal vez lo que le daba ese aspecto macabro a la pintura, la cual me transmitía una sensación rara, era causada por las luces que no solo ambientaban las fotografías y la pintura sino que también se podía apreciar con ella unos dibujos hechos con papel y cinta, con lo cual al tener el lugar luces violetas lograba un efecto fosforescente sobre las paredes.
En el fondo de la planta baja se encontraba un pequeño escenario en el cual se presentan las diferentes propuestas musicales y teatrales, pero además con la particularidad de poseer una pantalla, en la cual imaginamos se proyectan los ciclos de cine.
Como llegamos temprano decidimos recorrer el lugar, subimos unas escaleras, las cuales eran demasiado angostas y empinadas, hasta llegar al primer piso el cual se presentaba diferente al piso anterior, con tan solo unos sillones para sentarse y unas mesitas, se diferenciaba al piso de abajo porque este poseía un aspecto más mascado de casa. Luego continuamos subiendo hasta encontrarnos con la terraza, allí un patio chico y oscuro, en el cual se podía apreciar varios dibujos en sus paredes. Nos llamo la atención un cuarto que había en la terraza, tenía una pequeña ventana por la cual observamos que había adentro unas computadoras y unos chicos, lo que daba a entender que estaban preparando lo que sería el programa de radio de La Colmena, el cual transmiten desde allí. Luego decidimos bajar y seguir recorriendo.
En la entrada también se encuentra un cronograma con todas las actividades que se ofrecen día a día; ciclos de cine, shows en vivo de rock, jazz, tango, muestras de arte, etc. Luego de tanto recorrer, decidimos sentarnos para simplemente disfrutar de la música del lugar. Cuando de repente sube al escenario un hombre y su guitarra, con la cual comienza a tocar unas bellas melodías. El sonido de su guitarra era suave y atrapante, sólo era cuestión de dejarse llevar por la música. Después, sube una chica que anteriormente estaba sentada en una pequeña mesa, expectante, escuchando al hombre. Acomoda el micrófono, y comienza a cantar al compás de la guitarra.
Al cabo de unas horas en el lugar decidimos irnos. Particularmente, el lugar me dejó la sensación de querer volver y poder aprovechar todas las actividades del lugar, charlar un poco mas con la gente que es habitué del lugar, llegar a ver los ciclos de cine, etc. La verdad es que llegamos con una idea vaga de lo que sería el lugar y nos terminamos yendo con ganas de más. Verdaderamente un lugar fuera de lo común.
Hola Griselda,
ResponderEliminarCreo que en este trabajo lográs un buen balance entre impreisones subjetivas y descripción del lugar. El contraste entre lo que esperabas y lo que encontraste es interesante.
Te recomiendo que revises la superficie del texto, ya que hay algunos problemas de ortografía y coherencia (no sé si ya los habras corregido en alguna versión impresa).
Saludos!